Filipenses 4.8-9 “Todo lo que es verdadero, es honesto, es justo, es puro, es amable y todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si es digno de alabanza, en eso piensa. Lo que aprendiste, recibiste, oíste y viste en mí, hazlo; y el Dios de paz estará contigo”. Amén.
Sentir
preocupación es normal, pero cuando
es constante, se vuelve abrumador. Vivir con ansiedad puede causar
daño: nublar la mente, dispersar el enfoque y robar la paz.
No es
necesario angustiarse tanto. La
provisión y fuerza de Dios están disponibles para cada desafío.
Que
vivamos preocupados no es lo que Dios desea para nosotros. Por el contrario, desea que aprendamos a dominar los pensamientos angustiosos.
Mira lo
que dice en 2 Corintios 10.4-5: Las armas de nuestra
milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando
cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Así, reemplazaremos pensamientos malvados por saludables.
En la
Biblia Dios da respuesta para todo lo que nos preocupe.
La
preocupación no añade nada a la vida. Eso es desperdiciar tiempo y energía. Porque, ¿quién,
por mucho que se afane, añadirá a su estatura un codo? (Mt 6.27).
Siempre tenemos la mejor opción: confiar en Dios. Vamos a elegir
enfocar nuestra mente en Él. Y así le diremos: adiós a toda angustia.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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