Romanos 8.32-34, 37 (PDT) ”Dios mostró su favor hacia nosotros hasta tal punto que dio a su propio Hijo para que muriera por nosotros. Siendo así, ¿cómo no nos va a dar, junto con Él, todo lo que tiene? ¿Quién podrá acusar al pueblo que Dios ha elegido? Dios es el que nos aprueba. ¿Quién va a condenarnos? Cristo fue quien murió por nosotros y además resucitó... En todo esto salimos más que victoriosos por medio de Dios quien nos amó”. Amén.
Dios es amor y, esa naturaleza tan especial, le lleva a
amar su creación incondicionalmente. Sin importar lo que hagamos, no dejará de
interesarse por nosotros.
Habrá personas que pensarán en razones por las cuales ellos
serían excepción. Y les
quiero aclarar que Dios ama a cada persona, pero lo único que impide
experimentar ese amor, es la propia disposición de no aceptarlo.
Para que pudiéramos ser purificados y relacionarnos con Dios, entregó a
su Hijo a la muerte. Ese sacrificio es prueba de Su amor; aunque hay muchas
otras expresiones de su cuidado por nosotros.
Dios obra en cada situación, buena y mala, no solo se interesa por lo que nos sucede, está
involucrado, de manera activa, en nuestra vida cotidiana.
Hay quienes leen y creen -intelectualmente- cada palabra
de la Biblia, pero no se sienten amadas porque se consideran indignas. No han aceptado
que nuestro Padre celestial es paciente y da su amor sin condiciones.
¡Que Dios te aclare el entendimiento y te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario