Mateo 6.11-12, 15 "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco el Padre les perdonará". Amén.
En la enseñanza de Jesús, a sus seguidores para orar, les advirtió sobre el hecho de no permitir que
el rencor habite en sus corazones.
Cuando nos hieran, lo más sano es entregarle a Dios nuestro
dolor, y pedirle ayuda para
superarlo.
Jesús señaló que quienes se niegan a perdonar a otros no serán
perdonados por el Padre (v.15). Es que es gente que rompe la
comunión con Dios, porque su corazón está lleno de rencor, y apartado.
El perdón es un acto de la voluntad, más que un acto del corazón.
Cuántas veces NO sentimos deseos de mostrarle misericordia a alguien que
nos ha hecho daño, pero ¿es eso lo que estamos llamados a hacer?
Mateo 5.38-39, nos recuerda: Oíste que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por
diente. Pero Yo digo: No resistan al que es malo; antes, a
cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.
Un espíritu resentido se convierte en una carga terrible. ¡El perdón es el mejor remedio!
Te invito a orar por la misericordia de Dios. Pídele que te permita dejar de lado la ira y el
rencor, y te enseñe a perdonar de todo corazón. ¡Elige ser
liberado de esa destructiva carga!
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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