Efesios 1.3 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo". Amén.
¿Qué haría falta para que te consideraras rico? ¿Una buena cuenta bancaria? ¿Un automóvil de lujo
en tu garaje? ¿Libertad para comprar todo lo que desees?
¿Es esa tu definición de riqueza? Lamentablemente, la norma del mundo sobre
riquezas -el tener mucho dinero y posesiones- ha atrapado a muchos,
incluso a creyentes.
Eso sucede con ricos y con pobres. Para los ricos, la tentación es ver al dinero
como la característica que define sus vidas; para los pobres, el dinero llega
a ser lo más importante para tener comodidades y sentirse satisfechos. Es
que la codicia no hace acepción de personas. Ataca a ricos y a pobres
por igual.
Lo que muchos creyentes no se dan cuenta, es que ¡en Jesucristo todos
somos ricos! Independientemente de que tengas que pagar una hipoteca, un
alquiler mensual, las cuotas del automóvil, y las tarjetas de crédito; sin
embargo, si has puesto tu fe en Jesucristo, puedes reconocer libremente que el
Dios todopoderoso ya ha derramado sus ricas bendiciones sobre ti.
Efesios nos dice que ya Dios nos “bendijo”. Significa que eso ya sucedió.
Es estar capacitados para ver todas esas bendiciones.
Mira más allá de finanzas y posesiones, y haz una lista de las bendiciones recibidas. Comienza
a echarle un vistazo a todos los regalos preciosos que Dios te ha dado.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: TPSH271115)
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