2 Timoteo 4.6-8 “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. Amén.
¿Estás preparado para cuando Dios decida que tu tiempo en este
mundo ha terminado?
La sociedad trata de postergar la muerte mediante vitaminas, ejercicios, dietas, y miles de
cuidados. Y no es que esas acciones sean malas, pero la motivación sí que es
importante.
Como el cuerpo es templo de Dios, en buen español: estuche prestado para albergar
el espíritu y el alma, debemos cuidarlo.
Ahora bien, prolongar la vida, solo por temor a la muerte, no viene de
Dios. Cristo murió en nuestro lugar, y quienes confíamos en Él, como
Salvador, no nos preocupamos. Pues tenemos garantía de lugar eterno en Su
presencia.
Solo Dios conoce la duración nuestra en esta tierra. Por lo que la mejor preparación es recibir a
Cristo como Salvador.
Es bien importante que los creyentes mantengamos la eternidad en mente.
Si, este mundo es hermoso, para disfrutarlo y cuidarlo, pero nuestro
verdadero hogar, de bienestar, gozo y paz, es en la patria celestial.
¿Al finalizar de tu vida, pudieras decir como el apóstol
Pablo? ¡He peleado la buena batalla, acabado la carrera, guardado la fe, me
está guardada la corona de justicia, que me dará el Señor!
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario