2 Corintios 7.10 (PDT) “La tristeza que Dios busca es la que produce un cambio de corazón y de vida. Ese cambio lleva a la salvación y por ello no hay que lamentarse. En cambio, la tristeza del mundo lleva a la muerte.”. Amén.
A pesar de nuestros mejores esfuerzos, de desear ser más como Jesucristo, recaemos en viejos y malos hábitos. Es que superar actitudes y conductas pecaminosas comienza con un arrepentimiento genuino. Que puede incluir:
1…Convicción. Estar conscientes de nuestras áreas de pecados y faltas. A través de la Biblia, Dios sabe mostrar qué debemos cambiar.
2…Arrepentimiento. Debemos ser sinceros sobre nuestras iniquidades, y confesarlas al Señor. La verdadera tristeza del alma nace al reconocer que hemos pecado contra Dios.
Y 3…Compromiso. El devolvernos de malos caminos es avanzar hacia la justicia. Dios no espera perfección, sino un corazón que busque obedecerle.
Alejémonos de toda iniquidad, hagamos morir lo que es
propio de la naturaleza terrenal. Si has hecho eso, te has arrepentido
de verdad.
Si no, permítele al Espíritu Santo que te dé el poder para cambiar. ¡Mediante Jesucristo!
Nunca seremos perfectos, pero lo tenemos a Él que nos ayudará cuando nos entreguemos por completo.
Feliz día. ¡Que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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