Apocalipsis 11:16-17 “Y los 24 ancianos, que
estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus
rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos
gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, que eras y has de venir…”.
Amén.
Quiero seguir hablando de ese poder de agradecer a Dios.
1 Timoteo 4:4 dice: Todo lo que Dios creó es bueno, y nada hay
para desecharse, si se toma con acción de gracias; por la palabra de
Dios, y por la oración, es santificado.
Hay quienes rehúsan creer que Dios creó todo bueno. Solo niegan la
generosidad de Su Creación, por eso la rechazan.
Recibir y disfrutar con agradecimiento, lo dado por Dios, es vivir dentro de sus propósitos.
Los corazones ingratos describen a la humanidad caída. Porque son jactanciosos, ofensivos, rebeldes, vanidosos,
narcisistas, codiciosos, quejosos, amargados, etc. Si miramos a nuestros
alrededores, con cuántos de ellos nos estaremos codeando.
Y Lucas 6:45 define el contenido de esos corazones: El hombre malo, del mal
tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón
habla la boca.
Orar a Dios es muestra de adoración. Pero si oras sin agradecimiento, has cortado las
alas de tu oración, para que no se eleve. Entra en la presencia de Dios con gratitud
y humildad.
El creyente verdadero sabe que no merece nada, y que todo lo que
recibe, es Dios obrando a su favor. ¡Seamos agradecidos!
Salmos 106:1 “Aleluya. Alabad a Jehová, porque Él es bueno;
y para siempre es su misericordia”.
¡La gratitud es la máxima expresión de un corazón renovado!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
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