1 Corintios 10.12-13 “Así que, el que piensa
estar firme, mire que no caiga. No nos ha sobrevenido ninguna tentación
que no sea humana; pero fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más
de lo que podamos resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podamos soportar”. Amén.
Sin importar la forma de la tentación, el enemigo usa todas
sus artimañas para
desviarnos del camino, y sigue siendo eficaz.
Se comienza por pensar en el objeto del deseo, luego se fantasea imaginando cómo nos
sentiríamos si fuera nuestro. Es importante preguntarnos si esto podría
ser una señal para mal redirigir nuestro enfoque.
Y el pensamiento crece hasta convertirse en deseo intenso, donde ya no
basta con imaginar, sino que deseamos tenerlo.
Y, por si fuera poco, el deseo lleva a una elección. ¿Ceder al pecado, o dejarlo de lado y someternos
a la voluntad del Señor?
Gracias al poder del Espíritu Santo, tenemos capacidad de
apartarnos, y huir de la tentación (2 Pedro 1.3). Sin importar cuánta fuerza
haya ganado.
¿Sientes no tener fuerza para detener la tentación cuando
llega a tu vida? Solo mediante el poder del Espíritu Santo, puedes rechazar la tentación
y no pecar.
Feliz día. ¡El Señor te ayude y te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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