Santiago 1.12-14 “Bienaventurado el
varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá
la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando
alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios
no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; sino que cada
uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”.
Amén.
Mira que expresión tan sabia: “La tentación llega
a todos; pero los sabios se preparan para ella”. Entender cómo funciona la tentación te
pudiera ser muy útil.
El pecado se origina como un pensamiento,
y el aferrarnos a ese pensamiento, lleva a fantasía, con la oportunidad
de imaginar cómo sería el hacerlo realidad.
Las fantasías pueden envolvernos con las
emociones. Se crea el deseo, y terminamos tomando una decisión
que pudiera hasta arruinarnos la vida.
Dos piedras angulares para una buena defensa: Reconocer que Dios
tiene el control, y el convencimiento de nuestro compromiso a obedecerlo.
Porque Satanás siempre tendrá la forma de resaltar el placer, sin que veamos
el pecado.
Quien es sabio cuando ve que la tentación
se acerca, la resiste, y la rechaza de inmediato. Saben construir
defensas antes de que ocurra la ofensiva. ¡Dios es el refugio!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
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