Romanos
4.18-19 “Él (Abraham) creyó en esperanza
contra esperanza, para llegar a ser padre de mucha gente, conforme a lo
que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y
no se debilitó en la fe, al considerar su cuerpo, que estaba ya como
muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”.
Amén.
Disfruten
esta belleza de reflexión que me enviaron. ¿Qué haces cuando oras durante años y nada cambia?
En el documental
Milagros, está el siguiente testimonio: Una mujer vivió con un
dolor por 16 años. Pasó por 14 cirugías, sin la respuesta esperada.
Humanamente,
no había salida. Pero ella decidió seguir creyendo.
Y, en medio del dolor, oraba y confiaba en que su sanidad llegaría.
Fue un
camino largo de fe perseverante. Un día asistió a una conferencia, y mientras
un pastor oraba, recibió lo que había esperado años: completa sanidad
instantánea. Hoy dedica su vida a orar por enfermos y predicar el Evangelio.
En los versículos
leídos, encontramos un principio espiritual histórico. Abraham “no
se debilitó en la fe, aunque su cuerpo ya estaba como muerto”.
La fe
verdadera no ignora el paso del tiempo, pero tampoco se deja definir por él. Abraham no permitió que los años apagaran la promesa.
Aunque
pienses que, porque pasó mucho tiempo, ya no será, en el Reino de Dios, la demora no es negación. Dios
no trabaja con relojes humanos; sino con propósitos eternos. La espera
no cancela tu milagro; lo prepara.
Los milagros
suceden cuando pones tus ojos en Jesús y no en tus circunstancias. Lo
que hizo Abraham. Pon tus ojos en Jesús. ¡Tu respuesta puede estar a la
puerta!
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
FM.Libre.93.7.Arroyito)
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