Tito 3.4-6 “Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor
para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros
abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”. Amén.
La
vida no solo es un conjunto de reglas. Aunque algunos creyentes vean la fe como una lista de
cosas que hacer o no hacer. O una especie de fría fórmula
matemática.
El
Señor Jesús, no solo condenó la religión opresiva de los fariseos, también ofreció libertad mediante la gracia. Porque cumplir
la ley de Dios por esfuerzo propio, o adherirte a normas, nunca
te hará libre.
Cuando
aceptas la gracia salvadora de Cristo, recibes una vida transformada. Entonces, tu mente
y corazón cambian. Tus acciones son diferentes; y tu vocabulario
es dulce, sabio y edificante.
Solo
las obras hechas, por el Espíritu Santo en tu vida, tienen valor espiritual
duradero. ¿Por qué depender de ti, si solo Él
nos da poder para cumplir los propósitos del Reino?
Hacer el
bien por tus propias fuerzas, aunque con buenas intenciones, puede causarte
agotamiento. En lugar de eso, ríndete al Señor Jesucristo, confía en
que Él te transformará por completo. ¡No lo pospongas más!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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