Mateo 5.14-16 “Ustedes son la luz del mundo; una ciudad asentada
sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se
pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que
están en casa. 16 Así alumbre su luz delante de los hombres, para
que vean sus buenas obras, y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”. Amén.
¿Te
pudieras preguntar qué clase de luz eres? ¿opaca, de parpadeo, o de la que iluminas todo, cuando entras
a algún lugar? Como cristianos, debemos brillar con intensidad, sin importar
dónde.
Algo
que hace disminuir nuestro resplandor es la miopía espiritual. Estamos llamados a ser embajadores fieles que confían en
que el Espíritu de Dios, morando en nosotros, obrará; y nuestra luz
resplandecerá donde estemos. Su luz es el resplandor en nosotros.
Es mucho
lo que Dios puede hacer, mediante nosotros, cuando tenemos sincera
disposición de irradiar la luz de Su amor.
Acostumbrémonos
a decir: Señor, estoy disponible.
Haz lo que quieras con mi vida y muéstrame lo que desees. Dios está siempre dispuesto y listo para moverse en la vida de cualquiera que elija estar
disponible para Él.
Dios
está listo para actuar, y hacer brillar las vidas, de quienes confíen en Él.
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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