Filipenses 2.5-9 “Haya en vosotros
este sentir que hubo también en Cristo Jesús; que siendo en forma de Dios,
no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomó forma de siervo, hecho semejante a hombres;
y, en esa condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó
hasta lo sumo, dándole un nombre que es sobre todo nombre”. Amén.
Al
Señor Jesús se le ha dado el nombre que está por encima de todos los demás
nombres. Su autoridad es total, sobre
cielo y Tierra, para ejercerla de acuerdo con los propósitos del Padre.
Qué
pena es que no todos reconocen el derecho del Señor Jesús a reinar. Rechazan su señorío y hacen lo que les parece.
Llegará
un día en que todos reconoceremos la autoridad de Cristo. Y tendremos que arrodillarnos ante Él. ¡Qué día tan triunfante
será, para los que amemos y obedezcamos Su Palabra!
Se
hace necesario someternos en vida a Su voluntad. De ser así, nuestra vida girará en torno a Él, y existiremos
para sus propósitos. Viviremos un desbordamiento natural de nuestro amor
por Él, y de Su amor por nosotros.
Y no
es que lo tengamos que hacer; ¡es algo que podemos hacer!
Rendirnos
al control de Jesucristo es ¡la decisión más sabia y maravillosa que
podemos tomar!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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