Romanos 11.36 “Porque
de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los
siglos”. Amén.
Los
que servimos a Dios, lo hacemos conscientes de que servimos a alguien
extremadamente generoso, que
nos dio el regalo mas maravilloso que podamos recibir.
El
Señor Jesús vino a dar su vida en rescate por muchos (Mr.10.45). Y, después de su muerte y
resurrección, nos envió al Espíritu Santo para que morara en cada creyente
(Jn.14.16; Jn.16.7).
Qué
te parece si reflexionas acerca
de ese regalo tan grande que cambió el curso de la humanidad: El Padre
celestial dio a su Hijo para ser el Salvador del mundo.
Y
el Espíritu, a su vez, da dones espirituales que producen fruto maravilloso. Que, cuando el Señor nos juzgue, serán grandemente
evidenciados para darnos las recompensas eternas.
Servir
a ese Dios amoroso y generoso, debe
llevarnos a querer dejar el mundo pecaminoso y honrar Ese Regalo especial.
Te
motivo a pensar en los regalos recibidos, y a meditar ¿cuál ha sido tan valioso
como el que nos regalara el Padre? A
Su Hijo, para que nuestro destino final no sea de pérdida y confusión eterna.
¡Ese regalo
tan grande, te sugiero valorarlo, entregándole a Jesucristo tu vida!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
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