1 Tesalonicenses 1.2-3, 8 “Damos siempre gracias a Dios por todos ustedes, haciendo memoria en
nuestras oraciones, 3 acordándonos sin cesar, delante del Dios y
Padre nuestro, de la obra de su fe, del trabajo de su amor y de su
constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. 8
Porque, partiendo de ustedes, ha sido divulgada la palabra del Señor, no
solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar su fe en Dios se
ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada”. Amén.
En su
carta a la iglesia en Tesalónica, el apóstol Pablo se regocijó por la pasión
de la congregación al hablar al mundo acerca de Cristo. Como la ciudad era
un puerto marítimo importante, la iglesia captaba la atención de todo el
mundo. Los viajeros escuchaban el Evangelio y luego lo compartían en sus
comunidades.
Pablo
alabó a los tesalonicenses por ser megáfonos vivientes, que proclamaban a
Cristo.
Si
eres un seguidor o “fan” del Señor,
entonces tienes la responsabilidad de compartir con el mundo quién es Él, y
lo que ha hecho por ti, y por los tuyos.
Es
oportuno ¡gritarlo hoy desde las azoteas! No solo le muestres a las personas que te rodean cuál es tu
equipo favorito. Asegúrate de que también sepan quién es tu Salvador.
Si el
Señor Jesucristo ha cambiado tu vida, ¡siéntete libre de contarlo a todos!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia:
En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario