Salmos 37.3-5 “Confía en Jehová, y haz el bien. Habitarás
en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y
Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda
a Jehová tu camino, confía en Él; y Él hará”. Amén.
Cuando
las personas hablan de sus deseos, a menudo citan entusiasmados Salmos 37.
Pero, eso de enfocarse en solo recibir cosas buenas, nos hace pasar por alto
su contexto, atado a promesas divinas condicionadas a: “deléitate,
encomienda, confía en Jehová”.
Las oraciones
centradas en sí mismo pasan por alto esos requisitos, para poder ver la
promesa. Lo primero es encontrar placer en el tiempo que pasamos con Dios.
Con el tiempo, Él transformará los deseos de nuestro corazón, para que
coincidan con los suyos.
En
Ezequiel 36.25-27, nos dice: Esparciré
sobre ustedes agua limpia. Serán limpiados de sus inmundicias e ídolos. Les daré corazón nuevo. Pondré espíritu
nuevo dentro de ustedes. Quitaré de su carne el corazón de piedra, y
les daré uno de carne. Les pondré dentro mi Espíritu, haré
que anden en mis estatutos, guarden mis preceptos, y los pongan por obra.
En
lugar de Dios darnos lo que creemos necesitar, dará las respuestas perfectas a nuestras oraciones. Su
gran gozo es escucharnos expresar el anhelo de conocerlo mejor.
Recibir
de Dios, los deseos del corazón, es
consecuencia de comprometernos con sus caminos.
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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