Hebreos
6.11-12 “Deseamos que cada uno muestre la
misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a
fin de que no se hagan perezosos, sino imitadores de aquellos que, por
la fe y la paciencia, heredan las promesas”. Amén.
Ser
paciente significa aceptar lo que Dios decida dar (o no dar) y recibirlo con agrado en el tiempo que Él disponga.
Imagínese
que se encuentra en una fila, un buen rato, para hacer un simple pago. Qué
frustración tener que esperar. Siempre queremos resultados rápidos.
Es bien
cierto que todos, en algún momento, luchamos con la impaciencia. ¡Incluso
los bebés! Imagínatelos con hambre. Su reacción natural es quejarse al
primer indicio, y seguir así hasta que se satisfaga su necesidad.
Así
mismo, nuestra naturaleza pecaminosa, hace que esta sea una batalla continua
que debemos librar.
En la
Biblia, la palabra paciencia puede referirse tanto a la longanimidad (paciencia, resistencia y constancia para
soportar adversidades, ofensas o sufrimientos, sin airarse ni buscar venganza), así como a la perseverancia.
Es estar
dispuestos a esperar sin frustrarnos. Es aceptar
-con agrado- la decisión de Dios, y en Su tiempo.
En el
proceso, es bien necesario orar, obedecer y buscar Su dirección. Cualquier
impaciencia pudiera hacernos perder del plan perfecto y las bendiciones del
Señor.
Pregúntate
si estás tomando los asuntos en tus manos, o los está dejando en las manos
de Dios.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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