1
Corintios 1.18 ”Porque la palabra de la cruz es
locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros,
es poder de Dios”. Amén.
Esa determinación
que tuvo Cristo, de soportar la cruz, fue la
que ganó la salvación para toda persona que la quiera.
Esa
escena de la cruz es gran paradoja.
Demuestra el gran poder de Dios en lo que se pudo ver como el momento más
débil de la vida de su Hijo. Con manos y pies clavados en un madero,
Jesús parecía impotente.
No
siempre tus fortalezas se pueden demostrar con poder; a veces se ven en la determinación que muestras al resistir
el dolor.
¿Qué
poder retuvo a Cristo en la cruz, cuando
toda la autoridad era suya? ¡El amor divino lo mantuvo allí! Él sabía
que nuestro destino eterno estaba en juego, por lo que ¡colgó de la
cruz hasta que nuestra salvación estuviera asegurada!
Su
muerte abrió la puerta de la salvación a quienes le aceptan por fe, deseen ser perdonados, y tener un lugar en el cielo.
Millones
de personas hemos sido transformadas, como
resultado de la victoria del Salvador sobre el pecado y la muerte. Solo
Jesús nos libera de conductas pecaminosas, y nos da poder para vivir en
victoria eterna.
El Señor
no impone sus beneficios a nadie, los
ofrece a todos los que quieran creer en Él, y decidan andar en sus
caminos.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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