Juan 13.4-5, 15 “Se levantó de la cena, se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego, puso agua en un lebrillo, comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Amén.
Jesucristo, que siempre debe ser nuestro ejemplo, eligió servir, incluso a aquellos que sabía que lo abandonarían.
Parecernos a Cristo, es algo por lo que debemos esforzarnos. El Señor Jesús realizó la tarea del siervo más humilde, cuando lavó los pies sucios de sus seguidores. Esos mismos seguidores que Él sabía lo abandonarían.
Y, al día siguiente, Jesús fue crucificado. Ahora bien, con este tan grande sacrificio, ofreció salvación para todos, incluso a aquellos que lo clavaron en la cruz.
Con excepción de Judas, sus discípulos fueron obedientes, y todos sufrieron por su fe; muchos hasta la muerte.
Aunque jamás pasemos por lo que ellos, seamos diligentes en servirle al Señor. El servicio es una muestra natural de una relación con el Padre, y con Jesús de Nazaret.
Miqueas 6.8 nos enseña: Él (Dios) te ha declarado lo que es bueno y lo que pide de ti: hacer justicia, amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Feliz
viernes. ¡Que Dios te bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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