2 Corintios 5.17-19 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Dios estaba, en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”. Amén.
Como creyentes, tenemos el privilegio de ser parte de la obra unificadora de Dios en la Tierra. Debemos ser entes de unidad, de reconciliación.
Es que Dios nos reconcilió con Él, mediante Cristo, y también nos ha regalado ese ministerio.
Y no significa que tenemos que interferir en los desacuerdos de los demás, sino que debemos perdonar y llevar, con amor, a las personas a Cristo, quien está reconciliando al mundo con Dios mismo.
Es muy buena noticia, porque habrá momentos en que nosotros mismos necesitaremos reconciliarnos con alguien, disculparnos, reconocer con humildad nuestra falta, y extender misericordia ante los errores de otros.
Al igual que el Señor, veamos los pecados de los demás, mediante nuestra responsabilidad de poner en práctica la palabra de reconciliación.
Dios envió a su Hijo a morir, para que pudiéramos relacionarnos con amor, y estar en paz con Él. ¿No quisieras recibir ese amor y paz, por demás, poderlo compartir?
Feliz
resto del día. ¡Que Dios te bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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