Proverbios 3.1-4 “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres”. Amén.
A medida que llevamos a cabo los planes del Señor Jesucristo, a través del poder del Espíritu Santo, dos cosas se harán cada vez más evidentes:
1. Atesoraremos la Palabra de Dios en nuestro corazón. Al estudiar la Biblia, aprenderemos mucho sobre el Señor, incluyendo su naturaleza, plan y promesas.
Podemos desarrollar nuestra capacidad de pensar bíblicamente, así como profundizar nuestra relación con Dios. Nuestras decisiones serán guiadas por sus principios, y nuestras acciones reflejarán el fruto del Espíritu.
2. Nos adornaremos con bondad y verdad. Dos virtudes que nos acompañarán de forma constante. El Señor quiere que digamos siempre la verdad, y lo hagamos con amor y compasión. La bondad ayuda a proteger las relaciones y a prevenir discordia y división.
La vida cristiana es un viaje lleno de abundancias y desafíos, y nos debe caracterizar por seguir a nuestro Guía y Compañero: El Espíritu Santo.
Feliz día.
Que ¡Dios te bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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