Lucas 11.9-10, 13 ” Y yo digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”. Amén.
Pasar
tiempo diario hablando con el Señor, hace la relación fuerte.
Cuando un padre pregunta a su niño: ¿qué aprendiste hoy?, es poco probable que le mencione algo que el padre no sepa. Pero, aun así, le gusta escucharlo. Y el niño refuerza su vínculo con el padre.
Lo mismo ocurre entre nosotros y el Señor Jesucristo. Él dijo: El Padre sabe su necesidad, antes que le pidan (Mt.6.8). Y ¿por qué quiere Dios que le hable de mis necesidades, si ya Él las sabe? No se trata de la necesidad, sino de la relación que la oración crea.
El Señor es ese amigo más unido que un hermano (Prov.18.24). Y desea que cosechemos las bendiciones de verlo como lo más importante de nuestra vida. Dios no está lejos de nosotros, en Él vivimos, nos movemos y somos (Hch.17.27-28).
No perdamos de vista que la oración nos mantiene cerca de Dios, y nos ayuda a recordar cuán cerca está Él de nosotros.
Feliz día. Y ¡Que Dios te bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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