Proverbios 28.13-14 “El que encubre sus pecados no prosperará; el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; pero el que endurece su corazón caerá en el mal”. Amén.
En
1 Juan 1.9 se recalca que, si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y
justo para perdonarlos, y limpiarnos de toda maldad. Esto equivale a arrepentimiento.
Arrepentirse
significa tener mente nueva. Y tomar la decisión de
poner la confianza en Cristo.
Arrepentimiento
implica cambio de corazón. Es la decisión continua de llevar
una vida obediente, a la manera de Cristo.
Confesión
no es solo un asunto de salvación; más bien, es
permitir que el Padre celestial rehaga nuestra mente, moldeándonos más y más
a la imagen de su Hijo.
A
medida que dejemos a Dios seguir obrando en nuestra vida, la mente rechazará,
poco a poco, los viejos patrones de pensamiento, para pensar a la manera de
Él.
Si
hasta hoy has estado cargando con un pecado difícil de
soportar, solo confiésalo a Dios, y permítele que Él te cambie. Su
misericordia está esperando por esa confesión, para poder limpiar tu
mente y tu corazón.
¡Que Dios te bendiga!
Y te ayude a confesarle tus pecados.
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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