#3,538
1 Juan 2.12-13
Al ir a Cristo en arrepentimiento y fe, todo pecado es perdonado. Él llevó nuestros pecados y culpas a la cruz. Cargó por nosotros el castigo de la ira de Dios.
El tema es confesarlos y arrepentirnos de nuestros pecados, y no habrá razón para aferrarnos a la culpa pasada o vivir avergonzados.
Es normal que Satanás busque oportunidades para acusarte. Pero sus acusaciones pudieran estar relacionadas con faltas ya confesadas al Señor.
En esos casos, tengamos claro que Dios ya nos ha perdonado; sin embargo, no debemos olvidar que también debemos perdonarnos a nosotros mismos; o seguiremos siendo vulnerables al tormento por la culpa y condenación de Satanás.
Sepamos identificar de dónde provienen los sentimientos de nuestras culpas:
1. La reprensión que recibimos del Espíritu Santo se enfoca en una acción o actitud pecaminosa específica.
2. Las acusaciones del enemigo suelen ser generalizadas, con propósito de humillarnos para que nos avergoncemos.
Ya sea que tus remordimientos sean verdaderos o falsos, no se irán así por así. La recomendación es identificar y enfrentar el origen.
Atrévete a ponerle fin a tu cautiverio y a andar en el gozo del perdón que nos ofrece el Señor.
Muy feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario