miércoles, 15 de marzo de 2023

“DEJEMOS A JESUS SANAR NUESTRAS HERIDAS”

#3,537  

Salmos 6.3-5

Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta  cuándo?  Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.  Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?” Amén. 

En todas partes hay personas que han sido maltratadas, y llevan profundas cicatrices. No todo caso es extremo, pero incluso hay heridas leves que pueden agravarse y afectar mucho a las personas que las tienen. 

Algo tan común, como la traición o el rechazo, puede provocar pensamientos distorsionados y comportamientos negativos. 

Las heridas sin sanar pueden conducir a sentimientos de inferioridad, miedo al fracaso o a la crítica, y una excesiva sensibilidad. 

Hay algunas personas que se las arreglan criticando a otras en un intento de sentirse mejor. Hay otras, que malinterpretan comentarios inocentes como ataques personales. 

El dolor puede desbordarse en forma de ira inadvertida, ya que una persona que ha sido herida es más propensa a atacar a las demás. 

A veces, las personas que tienen una imagen distorsionada de sí mismas se vuelven solitarias porque les preocupa la opinión de los demás sobre ellas.

De vez en cuando experimentaremos algunos de estos sentimientos, pero Dios no quiere que quedemos atrapados por las heridas sufridas. 

Quienes conocen a Jesús, como su Salvador, siempre encontrarán consuelo, sanidad y confianza en su tan grande amor. 

Muy feliz día. ¡Dios te bendiga! 

Evangelista Wilda Messina

(Referencia: En.Contacto)

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