miércoles, 17 de junio de 2026

Miércoles 17/06/26 Que alabar a Dios, sea algo especial

Salmos 150 (DHH) ”¡Aleluya! ¡Alaben a Dios en su santuario! ¡En su majestuosa bóveda celeste! Por sus hechos poderosos! ¡Por su grandeza infinita! ¡Alábenlo con toques de trompeta! ¡Con arpa y salterio! ¡Alábenlo danzando al son de panderos! ¡Con flautas e instrumentos de cuerda! ¡Con platillos sonoros! ¡Con platillos vibrantes! ¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!” Amén.

 

Alabar a Dios desvía nuestra atención de las dificultades, y nos orienta hacia la certeza del amor y cuidado de nuestro Padre celestial.

 

Dios nos ha hecho un pueblo especial para cumplir propósitos especiales. Isaías 43.21 (NBLA) dice: El pueblo que yo he formado para mí proclamará mi alabanza.

 

El adorar al Señor es proclamar su grandeza. Admirarlo por quién es y por lo que ha hecho. Si amamos a alguien, es natural hablar bien de ese alguien. De la misma manera, quienes amamos a Cristo se nos hace fácil elogiarlo, y enfocarnos en satisfacer Sus mandatos.

 

La alabanza eleva nuestra mirada hacia el Señor y llena nuestro corazón de satisfacción.

 

La alabanza y la adoración no son solo para los servicios de la congregación, deben caracterizarnos dondequiera que estemos. Las ¡experiencias más íntimas y preciosas de adoración pueden ocurrir cuando estamos a solas con el Señor!

 

Feliz día

¡Dios te bendiga!

Evang. Wilda Messina

(Referencia: En.Contacto)

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