Lucas 12.17-20 (DHH) “El rico se puso a pensar: ¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha. Sé que haré. Derribaré mis graneros y levantaré otros más grandes, para guardar en ellos toda cosecha y todo lo que tengo. Luego me diré: Tienes muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida. Pero Dios le dijo: Necio, esta misma noche perderás la vida, y lo que tienes guardado, ¿para quién será?”. Amén.
La idea
de la muerte asusta. Pero creyentes,
lavados por la sangre de Cristo, no tenemos razón para temer. Esa tumba
vacía del Señor Jesucristo demuestra que hay vida después de que el cuerpo
físico muere. O condenación eterna… La que decidamos en vida.
Quienes
no son creyentes -lavados
con la sangre de Cristo- suelen adoptar una postura triste, y hasta de reclamo
a Dios, cuando alguien fallece.
Cuánta
gente acumulando riquezas, logros o buenas acciones, incluso, riéndose de la
muerte. Aunque vean su existencia placentera, nunca
tendrán la verdadera satisfacción. Que solo se consigue en Jesucristo.
Esta
vida no es para desperdiciarla buscando
placeres. El siervo de Jesucristo vive para ayudar al necesitado,
e influir positivamente en los demás, mediante las buenas nuevas del
amor de Dios.
Nuestros
días en esta Tierra son apenas minutos, comparado con la eternidad en
la presencia de Dios. Siempre que partamos
con Jesucristo, como nuestro Señor y Salvador.
Para los
que estamos en Cristo, la ¡muerte
es solo la puerta a nuestro hogar eterno con el Padre celestial! Que puedas entender esta gran realidad.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario