2 Corintios 12.9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad…”. Amén.
¿Qué hacer
con el dolor cuando Dios no lo quita? Si le creemos firmemente, haremos nuestro mejor esfuerzo para
confiar en que nos concederá Su gracia para resistirlo.
En días pasados
(específicamente el 24), pudimos ver las 3 peticiones del apóstol Pablo
al Señor, para que le quitara su sufrimiento, y que no se hizo
realidad. Teniendo Pablo que optar por entender que cuando era débil, Dios obraba
poderosamente en Él.
Que importantes
es:
¡Tener línea abierta y
directa con el Padre celestial!
Reconocer
su soberanía y total libertad de
traernos cualquier dificultad; y, por demás, quien tiene poder
para quitarla.
Aunque Pablo
deseaba alivio físico, el alivio que estaba en la agenda del Señor era
espiritual. ¿Habrás meditado si es lo que estará pasando contigo?
Ten siempre
presente que, a los que amamos a Dios, todo lo que Él permite que nos
acontezca, será para grande bendición… aunque no en la manera en que quizás
lo estemos esperando.
La negativa
del Señor -en algunos momentos- a darnos alivio no es descuido, sino
una muestra de Su amor, con bien eterno. ¿Entiendes eso?
Solo la
gracia de Dios es más que suficiente. En esa fundamentemos nuestras aflicciones, pruebas, tormentos y
preocupaciones. ¡Grandes victorias veremos!
Feliz sábado.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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