Proverbios 17.11 (PDT) “El revoltoso sólo quiere el mal, pero al final le enviarán un mensajero que lo castigue”. Amén.
Al tomar una decisión, no intentes justificar lo que ya
deseas: pídele a Dios
sabiduría para elegir lo mejor.
Un seguidor de Cristo puede caer en la trampa de intentar justificar sus
malas decisiones. ¿Y cómo?
1. Negándonos a hacer lo que Dios manda. Hay formas bien claras de desobedecer a Dios. También hay acciones sutiles -como no
perdonar o ignorar a los demás -las que se vuelven obstáculos en
nuestro camino.
Y 2. Buscando lo que está prohibido. El Señor ha prohibido algunas cositas: Como, por
ejemplo, las detalladas en Romanos 1.29-32 y Gálatas 5.19-21:
Injusticia, inmundicia, fornicación, adulterio, perversidad, avaricia, maldad; envidia, homicidios,
idolatría, herejías,
hechicerías, orgías, celos, lascivia,
contiendas, engaños, ira, malignidades, altivez, murmuraciones, maldiciones, enemistades, aborrecimientos, injurias,
soberbias, borrachera, inventos malignos, desobediencias, necedades, deslealtad,
falta de misericordia… Los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Dios, al establecer esas prohibiciones, no busca arruinarnos, sino protegernos de consecuencias
devastadoras.
Busquemos lo que Dios permite. No alcancemos nuestras metas con engaños o
injusticias. No vayamos tras algo sin una guía clara de Dios.
Cada vez que enfrentes una decisión, pregúntate: ¿Es esto
lo más sabio? Hacer
la voluntad de Dios, NO genera inseguridad.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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