Romanos 5.1-2 “Justificados por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Amén.
Por más esfuerzos que hagas, no podrás hacer nada para merecer la bondad
del Señor; Él la da en abundancia, por Su amor, que es infinito, mucho
mayor que todos tus errores.
Dios envió a Cristo a la cruz para pagar por los pecados de la humanidad, y
ofrece su perdón y favor gratis. Sin embargo, muchos -e incorrectamente- hablan
de la bondad de Dios como un regalo que hay que ganar.
Si tienes que trabajar para merecer la gracia de Dios,
entonces no es regalo.
Somos salvos -En Cristo- por gracia y generosidad de Dios, y por
medio a la fe. Nadie puede salvarse a sí mismo. Tampoco otro ser humano puede
hacerlo por ti.
Recuerda: las buenas acciones no te salvan; aunque si sean valiosas para tu crecimiento
espiritual.
Ten bien en cuenta que servir a Dios para ganar Su favor, o asegurarte
de que te siga bendiciendo, es igual que pretender comprar Su gracia
con obras humanas, llenas de intenciones -muchas veces- cuestionables.
¡No puedes hacer nada para merecer la bondad de Dios! Que no sea recibir, por fe, a Jesucristo como
tu Señor y Salvador.
Es solo disponerte. Preferiblemente, ¡YA!
Feliz día.
¡Dios abra tu entendimiento, y te bendiga!
Evang. Wilda Messina
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