Colosenses 3.14-15 “Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que mantiene perfectamente unidos. Permitan que la paz de Cristo controle siempre la manera de pensar, pues Cristo ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y dar gracias a Dios siempre”. Amén.
¡Es Jesucristo nuestra paz! El Espíritu Santo, que habita en cada seguidor de Cristo, es el que mantiene la paz fluyendo, como la savia en la vid (Jn. 15.1-5).
Hay quienes piensan que la paz es resultado de
condiciones ideales. Pensamiento equivocado en este mundo tan difícil, y lejos de ser
perfecto. Donde sus circunstancias no brindan serenidad. Otros creen
que la paz se pide a Dios, pero que está tan lejos.
Algo si es real, y es que la unión entre el Señor y sus seguidores debe
ser íntima. Que solo afirmados en Cristo, encontraremos paz y tranquilidad,
porque Él vive y permanece en nosotros, dándonos la fortaleza para
desafiar los problemas diarios. Vivamos en unión con Él, enraizados
en Él, y nutriéndonos en Él. (Col.2.6-7).
Permanecer serenos, en medios de la dificultad, es resultado directo de
una relación con Cristo. Tendremos vida abundante, mediante el fluir del
Espíritu Santo en nosotros, y nada nos quitará la paz.
No busquemos paz en fuentes de falsas suposiciones. ¡Solo en Cristo está!
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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