Romanos 8.33 (PDT) “¿Quién podrá acusar al pueblo que Dios ha elegido? Dios es el que nos aprueba”. Amén.
Si eres verdadero hijo de Dios, lavado con la Sangre de Cristo, derramada en el
calvario: ¿Quién te acusará y no se la verá con el Padre?
Al creyente fiel, aunque haya quienes quieran acusarle, difamarle o
ultrajarle, no tendrán apoyo. Satanás lo intentará, ¡claro que sí!, pero Dios
ya ha hecho su justificación mediante Cristo, y ¡peleará por nosotros!
Quienes vemos las pruebas (porque acusaciones, injurias, maltratos,
difamaciones lo son), como batallas de madurez y aprendizaje espiritual, estamos
claros que si resistimos el fuego, recibiremos grande recompensa. Pero si nos dejamos vencer,
y nos rendimos, sufriremos pérdida eterna.
Es con fuego
que seremos probados. Pero, en medio del fuego, nuestro Padre celestial estará
dándonos su compañía, y permitiendo que salgamos victoriosos.
Siempre y cuando permanezcamos firmes en sus caminos.
Todos
los que estemos dispuestos a construir sobre el fundamento de Cristo, recibiremos recompensa. De lo contrario, solo pérdida nos
espera. Tengamos eso muy en cuenta. ¡Jesucristo
es la espada que necesitamos para la batalla!
Feliz sábado. ¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
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