Hebreos 4.14-16 (PDT) "En Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha entrado al cielo. Así que sigamos firmes en la fe que tenemos. Él fue tentado tal como somos tentados nosotros, con la única diferencia de que él nunca cometió pecado. Entonces, acerquémonos con confianza al trono de Dios que es generoso. Allí recibiremos su compasión y su bondad para ayudarnos cuando lo necesitemos” Amén.
¿Verdad que todos anhelamos ser comprendidos? Hoy se nos recuerda que nuestro Salvador nos entiende, ya que también enfrentó luchas como las nuestras.
El sacerdote, actuando como puente entre el pueblo y Dios, entraba una vez al año a la presencia de Dios a llevar los pecados del pueblo, y a buscar la redención. Pero Cristo, Él mismo, fue el sacrificio, al morir en la cruz. Y ahora está a la diestra del Padre, intercediendo por nosotros (Heb.1.2–4; 7.25). Cristo es nuestro Sumo Sacerdote.
Hoy podemos estar conscientes de que el Señor comprende nuestros dolores y debilidades. Él enfrentó las mismas tentaciones, necesidades y heridas que nosotros.
Si te sientes solo, en medio de dificultades, recuerda las pruebas y sufrimientos del Señor Jesucristo. Encontrarás consuelo al saber que Aquel que te ama sin medida, entiende muy bien cómo te sientes.
Feliz día. ¡Que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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