Mateo
22.36-37 “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento
en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente”. Amén.
¿Sabías
que hasta las cosas buenas pueden ser distracciones? Vamos a apercibirnos
de hacer de nuestra relación con Dios prioridad.
Miremos el
concepto de Dios, y la gran advertencia a la iglesia en Éfeso. Apoc.2.2-4: Conozco tus obras, tu arduo trabajo, tu paciencia. Se que no
soportas a los malos, que has sufrido, por amor de mi nombre, no has
desmayado, pero has dejado tu primer amor.
El
fervor de los efesios había desaparecido, aunque
aún estaban sirviendo a Dios, incluso defendiendo la fe. Una advertencia
que se extiende también a nosotros.
Cuantos
cristianos distraídos, aunque autosuficientes,
que desempeñan su labor por muchas razones, menos por la correcta. A los tales, Dios dice: No quiero tu
servicio vacío; ¡te quiero a ti!
Nuestro
corazón se puede enfriar poco a poco, al dar
mayor prioridad a otras relaciones y actividades más que al Señor, convirtiéndose
en ídolos para nuestra vida.
Todo lo
que nos desenfoque de Dios se considera un ídolo. Y la advertencia es: No te has de inclinar a ningún
otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es
(Éx.34.14).
Asumamos
la responsabilidad por habernos alejado y arrepintámonos, luego, volvamos a la vida de servicio apasionado a Dios, a
poner a Jesucristo en el trono de nuestro corazón y a reconectarnos con Él.
Lo más
importante es una relación íntima con nuestro Señor
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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