Mateo 21.12-13 “Jesús
entró al área del templo. Comenzó
a echar a todos los que estaban comprando y vendiendo. Derribó las mesas
de los que cambiaban dinero y los asientos de los que vendían palomas. 13
Jesús les dijo: Está
escrito: Mi casa será llamada casa de oración. ¡Pero ustedes la están convirtiendo en
una guarida de ladrones!”. Amén.
El patio de los gentiles, única área
del templo a la que podían entrar los no judíos, se había convertido en un mercado al aire libre.
El Maestro y sus seguidores se abrieron
paso entre los clientes que
regateaban con los comerciantes, gritaban sobre el ganado o se agolpaban alrededor de las mesas de los
cambistas.
El Señor Jesus volcó mesas y sillas, tiró monedas y arrastró a los animales a la puerta. Impidió que anduvieran por el
templo mercadeando.
Cuán sorprendidos debieron haber quedado
los discípulos. En voz alta, el Señor les recordó una escritura que, al
parecer, habían olvidado. Jeremías 7.11 “¿Es que esta casa donde piden en mi
nombre se ha convertido para ustedes en una cueva de ladrones? Yo mismo he visto que así es. Lo
dice el SEÑOR”.
El
fervor de Jesucristo, al
limpiar el templo, reveló la prioridad que le daba a la pureza de la adoración
y al acceso al Padre. Demostró que, como lo había dicho Isaias (56:7): “Mi casa será
llamada casa de oración para todas las naciones”. No de obstáculo o tropezadero para quienes buscan
de corazón, agradar y obedecer al Señor.
Feliz viernes. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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