Mateo
7.18-21 “Un buen árbol no puede dar fruto malo
ni tampoco un árbol malo puede dar fruto bueno. Todo árbol que no dé
fruto bueno será cortado y echado al fuego. Por eso digo que reconocerán
a los falsos profetas por la clase de fruto que den. No todo el que afirma
que Yo soy su Señor entrará en el reino de Dios. Sólo entrará el que
obedezca a mi Padre que está en el Cielo”. Amén.
La vida
del falso no refleja rectitud: ni en
su conducta, ni en sus palabras, mucho menos en su integridad, ni en sus
decisiones, etc.
No hace
lo correcto, pues no se guía por valores bíblicos, sus acciones están construidas en base a lo que desea
alcanzar, sin importarle lo que tenga que hacer. ¡Cuan evidente es
determinar que no siguen al Creador del universo!
Una característica
muy particular de un falso es que se permite la autocomplacencia. Y sus
ideas se enfocan a la naturaleza pecaminosa.
El
apóstol Pablo nos enseña que creyentes verdaderos hemos muerto al pecado, y
no debemos vivir en él.
Romanos
6.1-2 ¿Será que debemos seguir pecando para
que Dios nos perdone aún más? ¡Claro que no! Ya hemos muerto al
pecado, así que no podemos seguir viviendo en el pecado. Insistir en pecar
es muestra de falsedad.
Solo viviendo
entre la verdad divina y bíblica, tendrás el discernimiento para diferenciar
entre un santo y un engañador. Asi es que ¡Mucho ojo!
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
No hay comentarios:
Publicar un comentario