Salmos
63.1-2, 4 (PDT) “Dios mío, tú eres mi Dios, desesperado
te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser suspira por ti,
como la tierra seca y árida desea el agua. Te alabaré con mi vida; alzaré
las manos en tu nombre al adorarte”. Amén.
A
quienes ya han tomado la decisión de aceptar a Cristo, como su Salvador y Señor, y a quienes lo harán, les daremos algunos
tips para que se enamoren de Él.
Quien se
enamora quiere pasar tiempo con quien ama. Enamorarse
de Cristo no debería ser diferente. Pero algunos leen la Biblia y oran tan apresurados,
que solo les da para una fe superficial.
Para
lograr una intimidad duradera,
debemos acercarnos al Señor con dos sentidos esenciales...
1. Propósito. Buscarle de todo corazón, alma y mente.
Mateo 22.37-38: Jesús dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
toda tu alma, y toda tu mente. Es el primero y
grande mandamiento.
Para
relacionarnos con el Señor, debemos abordar intencionalmente las disciplinas
espirituales. Antes de abrir la Biblia, podemos
preguntarle a Dios ¿qué quieres decirme? Ah, y no se puede desechar orar,
para entender sus caminos; a Dios le encanta responder tus peticiones.
Y 2. Determinación: Isaías dijo a Dios: Tu nombre y tu memoria son el deseo de
nuestra alma. Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que
me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte… (26.8-9).
Conocer
a Cristo intensamente trae gozo abundante al
creyente.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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