Romanos
3.23-24 “Por cuanto todos pecamos, estamos
destituidos de la gloria de Dios, pero somos justificados gratuitamente
por la Gracia de Dios, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
Amén.
Como la
humanidad vive rechazando a Dios, fue entregada a sus pecados. Pues no hace lo recto ante Sus ojos (Rom.3:10-18).
Pese a ese
rechazo o enemistad con Dios (bien válida
para Él destruirnos), se nos reveló Su amor mediante Su Hijo, Jesucristo,
como el apaciguamiento de Su ira justa, por nuestros pecados.
Dios no
esperó a que fuéramos mejores, para expiar nuestros pecados. Sino que se dignó en hacerse hombre para vivir entre
Su pueblo (Jn.1:14).
Ese
rescate divino, basado en amor incondicional, resultó en un hecho de
autosacrificio. Como Jesús dijo: Nadie tiene mayor amor
que este: que uno dé su vida por sus amigos (Jn.15:13). Ahí, la naturaleza
incondicional del amor de Dios quedó clara.
Dios,
que es rico en misericordia, por causa del gran amor hacia nosotros, estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida
juntamente con Cristo (por Su Gracia es que somos salvados) (Ef.2:4-5).
Se
manifestó el grande amor de Dios, enviando al mundo a Su Hijo, para que vivamos por medio de Él. Y ¡Su Regalo sigue vigente hoy! Acéptalo.
Continuaremos…
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: GotquestionsOrg).
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