Juan 12.24 “De cierto, de cierto les digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Amén.
¡Vivir sin dolor es bueno! Aunque Dios puede hacer grandes obras en nuestra vida, durante aquellos tiempos de quebrantamiento y adversidad.
El Señor Jesucristo explica el principio del quebrantamiento, por medio de una metáfora, que compara nuestra vida con un grano de trigo.
Si acaparamos una semilla -de cualquier fruto- en nuestras manos, nada nuevo sucederá. Si la ponemos en un frasco o en una gaveta para guardarla, solo se quedará allí. Mantenida a salvo, la semilla permanecerá sin cambios, o se puede dañar.
Cuando una semilla se siembra y pierde su capa protectora, sucede algo sorprendente: brota y crece hasta convertirse en una planta diferente, útil y muy hermosa.
Producirá más semillas, que a su vez serán sembradas, y así el ciclo se repetirá. Todo este proceso comienza con el quebrantamiento de la semilla, necesario para dar vida nueva.
Jesús no solo habló de este ejemplo, sino que lo vivió. Tras sacrificarse, fue quebrantado y “puesto en la tierra”.
Y de ese quebrantamiento, vino vida nueva para todos. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. (Isaías 53.5).
¿Te sientes quebrantado hoy? Dios no te ha abandonado; solo pudiera estar guiándote hacia crecimiento y gozo totalmente renovados.
Feliz día
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto).
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